Foto de Rachel Lovinger en Flickr https://www.flickr.com/photos/mirka23/335379398/

6 pistas para iniciar un networking provechoso entre Community Managers

Trabajamos todo el día con las redes sociales, pero, ¿trabajamos en red? El espíritu de la colaboración y la cooperación está en la esencia misma de las redes sociales, de hecho, es todo un discurso de época. Es la era del “compartir” más que del “competir”. Además, sabemos que para trabajar mejor en el mundo 2.0 no podemos hacerlo solos.

Profesionales que trabajamos en un ambiente similar, podemos pedirnos consejos, intercambiar aprendizajes, compartir recursos, recomendaciones, experiencias… entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar nuestras habilidades para el networking? Aquí van algunas claves:

Stockimo, Helpin y Do button. Apps y redes sociales, ¡la mezcla perfecta!

Ha quedado demostrado el poder de las apps y su gran capacidad para integrarse fácilmente en el maravilloso mundo de los Medios Sociales.

Las marcas junto a Snapchat, Tinder, Meetic, Vine o Periscope se han lanzando a crear campañas divertidas de mobile marketing para impactar por su novedad y frescura, destinadas sobre todo a un público que cada vez más, se vuelve loco/a descargándose aplicaciones en sus móviles.

Hablando de aplicaciones interesantes hemos descubierto ‘Stockimo’ que nos permite subir fotografías y venderlas al mejor postor. Es tan sencillo como cargarlas desde tu móvil y esperar la validación de la app. Aunque todo hay que decirlo… ¡es un poco exigente!

En esta aplicación hay cabida para todos los profesionales de la fotografía o los que se dedican a subir como locos paisajes en Instagram. Tiene una estructura sencilla y práctica que te permite ver las imágenes que tienen más ‘likes’, para que te hagas una idea de lo que es más comercial. Por supuesto en tu perfil podrás ver las que te han aceptado y la valoración, a modo de estrellas.


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Un MacBook, wi-fi y un pijama

8 cosas que todo CM freelance sabrá de qué hablamos.

La acuciante crisis económica de los últimos años, la precarización del mercado laboral y la búsqueda de nuevos horizontes laborales ha llevado a un combo vital a muchas personas de este país: ser Community Manager y ser freelance. Todo al mismo tiempo. No son muchas las empresas que pueden permitirse el sueldo mensual de un CM, con lo que la aparición del autónomo, junto las ganas de ahorrarse un dinerillo, es una realidad fehaciente en estos nuestros días. Eso nos lleva a un puñado de profesionales trabajando cada día en sus casas. Con su portátil, su wi-fi que pagan mensualmente a precio de brillante con nombre polaco, y su pijama de cuadros de H&M afelpado. Una situación que lleva a momentos cotidianos que cualquiera que entienda esto seguro que ha vivido alguna vez. Este es un post para sacar un poco de hierro al asunto y saber reírnos de nuestra realidad. No pretende ser un análisis concienzudo ni del intrusismo en el sector, ni de la precariedad freelance ni cualquier intelectualidad que alguno quiera darle.

Así que repasemos 8 momentos que cualquier Community Manager freelance ha vivido en sus carnes:

1.No tengo horarios, ¡soy libre! – Bueno, digamos que una libertad esclavizada. Sí, puedes tomarte una tarde libre de vez en cuando. O algún día levantarte tarde si la noche anterior se ha complicado. Incluso quedarte viendo los partidos de pelota vasca en Neox mientras desayunas. Pero el trabajo que tienes que hacer es el mismo, y hay que sacarlo. Puedes posponerlo, pero el trabajo no se esfuma. Ni a las 5 de la tarde puedes levantarte y olvidarte hasta la mañana siguiente. No amigo. Luego vienen los domingos por la mañana respondiendo comentarios en Facebook, las largas noches haciendo informes de analítica o la monitorización de un hashtag el día de Navidad.

Cómo cocinar estrategias de marketing en Instagram y que estén de rechupete


Desde hace un tiempo vengo observando la actividad de las marcas españolas en Instagram, y tengo que deciros que me parece que a la gran mayoría se les ha olvidado los 3 pasos fundamentales para preparar una receta 10 en cualquier red social:

  • Seleccionar y preparar bien los ingredientes. Siempre debemos tener una estrategia de marketing preparada, no debemos de ir por libre e ir echando a la cazuela aquello que se nos ocurra que podría quedar bien.
  • Cocinar a fuego lento. Nunca debemos trabajar con prisa (si… lo sé… siempre se va con prisa pero hay que intentar tomarse su tiempo si queremos que la carne salga tierna). Las prisas nunca fueron buenas, ya lo sabemos todos, y cuando trabajamos sobre la presión del tiempo nuestro trabajo pierde calidad ya que nos volvemos descuidados y normalmente nos despistamos. Los detalles son importantes, todo tiene que estar perfectamente conectado y justificado en nuestra estrategia digital porque de esta manera el guiso estará más tierno.
  • Innovar. Este punto es importantísimo, y yo diría que es el pilar de cualquier receta que se precie. No conformarse con lo básico o lo que otros ya han hecho sino intentar buscar una fórmula que mejore lo presente es lo que hará brillar el guiso.

Una vez que tenemos en cuenta estos 3 pasos pocas cosas nos pueden fallar.

Instagram y las campañas de marketing digital sin sal

Pero ¿Qué ocurre con las marcas españolas en Instagram? No parece que acaben de tener su punto de sal, pese a tener más de 200 millones de usuarios y que estudios como el ofrecido por Simply Measured nos muestran que Instagram es la mejor opción frente a Facebook y Twitter para las pequeñas y medianas empresas. Es cierto que en España tenemos casos como Desigual, Pronovias o Movistar que despuntan en el desolador panorama; sin embargo la mayoría de las marcas que tienen presencia en esta red social se limitan a publicar contenido visual de sus productos, utilizar hashtags como si no hubiera mañana y realizar concursos entre sus seguidores utilizando la nueva moda del #regram. Quizás deberíamos de echar un vistazo a lo que se está cociendo por ahí fuera para darnos cuenta de que a nuestro menú le falta un poquito de sal:

  1. Carlsberg – #HappyBeerTime
    Calsberg para esta acción decidió crear la Happy Hour 2.0 que vino identificada por #happybeertime, donde en coordinación con ciertos locales de copas a los que les dieron un USB/4G que debían conectar a la televisión del local, decidieron invitar a los clientes a ampliar la happy hour y poder seguir disfrutando de las Carlsbergs. Los allí presentes tenían que publicar una foto en su perfil de Instagram utilizando 2 hashtags #ElNombreDelBar y #HappyBeerTime

  2. Ikea: Instagram Catalogue Website
    Ikea en Rusia ha decidido para dar a conocer su último catálogo a través de una cuenta de Instagram. Y no lo hicieron mal porque consiguieron con esta acción más de 15.000 seguidores en tan sólo unos días
  3. Topshop y la pasarela social
    Esta marca de moda es muy conocida por los grandes eventos que monta y las pasarelas que organiza. La asistencia a estos eventos suele ser multitudinaria y la actividad que genera en medios sociales también. Por eso han decidido aprovechar esta corriente para transmitir en directo a través de Facebook e Instagram su última pasarela permitiendo a la gente de todo el mundo que forme parte del evento en vivo, desde Londres a la vez que invitaban en cada foto a comprar el producto a través del link a la tienda online.
  4. Mercedes-Benz: el configurador de coches a través de Instagram
    Creo que ninguna marca de coches es capaz de imaginar que conseguiría atraer potenciales clientes a través de un configurador de coches utilizando Instagram.
  5. Kellogg: los desafíos de Instagram
    Kellogg ha decidido retar a los jóvenes a través de Instagram creando Nutri-Grain, para ello ha planteado 21 retos interactivos. Para completar el reto tienen que grabarse seleccionando el reto por el que quieren competir y colgarlo en Instagram.

Después de ver y probar estos guisos, creo que nos debemos de ponernos con las manos en la masa para conseguir que nuestras marcas despunten en esta plataforma ¿Quién se apunta?

Marca personal: ¿infografía sobre posicionamiento o selfie gatuno?

Cuando hablamos de marca rápidamente se nos agolpan en la cabeza un montón de empresas comerciales. Con sus productos, sus logos, sus campañas y demás. Pero las marcas pueden ser mucho más que una factoría que pretende dar lustro al bonito ejercicio pecuniario. Una marca puede ser una organización asamblearia, un club de fútbol, una ONG o una persona. Una marca es todo aquello a lo que le podemos atribuir una serie de valores, un universo conceptual, y que tiene la misión de darse a conocer para poder fraguar sus objetivos. Así pues, dentro de este paraguas podemos encontrar una especie cada día más en boga, y ésta no es otra que los profesionales de los Medios Sociales. Aquellas personas que ejercen de SMM o CM, trabajando para cuentas ajenas o propias, y que habitan en las plataformas sociales como parte de sus herramientas de trabajo.

Como marcas que son, las personas que trabajan en MS tienen que ser conscientes de qué todo lo que hacen a nivel 2.0 va a parar al saco de su propia marca. Son esclavos de ella. Para bien y para mal. Tienen una cuenta de Twitter con su nombre y apellidos. Ese es su valor; su propia nomenclatura. Tuitean sobre tendencias del sector, las últimas novedades de Instagram, la última compra de Mark Zuckerberg o interesantístimos posts sobre link building y posicionamiento orgánico. Pero no debemos olvidar que son personas. Personas-marca. ¿Entonces dónde están los selfies con la parienta el domingo en el vermú? ¿Y el gatico haciendo acrobacias en el sofá? ¿O la correspondiente pérdida de papeles cuando a tu equipo le marcan el tercero y te acuerdas de toda la rama genealógica del colegiado por parte de madre? Es un problema. Parece que no se pueden mezclar las dos cosas. ¿Deberían poderse mezclar las dos cosas? ¿O es un ejercicio imposible donde no existe equilibrio real? Si ven una sombra acercarse del cielo no asustarse, son estas preguntas lanzadas al vuelo.

Instagram Direct, ¿qué es, cómo funciona y cómo pueden usarlo las marcas?

Ya no tienes que compartir tus selfies, las fotos de tus relaxing cups of café con leche o los vídeos de tus adorables gatitos con todos tus amigos de Instagram. Ahora pueden quedar entre tú y un amigo en particular (ése que te entiende), o entre un pequeño grupo de hasta 15 personas, con los fantásticos filtros, pero en privado.

Hasta ahora, en Instagram había dos maneras de controlar quién podía ver tus fotos y tus vídeos. Si tu perfil era público, cualquier persona podía seguirte y ver todas las imágenes que colgabas. Si tu perfil era privado, tenías la posibilidad de aprobar a los seguidores que podían ver tus imágenes.

Instagram a toda máquina

Que el uso de Internet mediante el móvil es una realidad cotidiana no es sorpresa ya para nadie a estas alturas. Sin ir demasiado lejos, España está a la cabeza de Europa en el porcentaje de uso de smartphones, el 63,2% del total de teléfonos móviles son de este tipo, por lo que hoy por hoy a las marcas y compañías no les queda otra que apostar por aplicaciones móviles.

Instagram (perteneciente a Facebook) es una de las aplicaciones móviles más descargadas y a pesar de su liderazgo, es uno de los ejemplos más evidentes en el mundo 2.0. acerca del lema: Reinventarse o morir. Veamos por qué.