Dejemos de inventar nombres, por favor

La semana pasada recibí una oferta de trabajo en la que se pedía un “Social Media Ninja“. ¿En serio? ¿Social Media Ninja? Se supone que debemos ser entrenados militarmente en formas no ortodoxas de defensa y ataque de nuestros enemigos ¿los clientes? También será que en vez de estudiar analítica tendremos que hacer un postgrado en el uso de espadas, nunchacos o cadenas. Quizás no aprender nada de monitorización, Hootsuite o Tweetdeck y sí en saber preparar venenos, bombas de humo o alguna pócima milenaria. Olvidarnos de comprarnos una camisa a la moda, unos zapatos chulos para ir a currar y hacernos expertos en el arte del disfraz, así pasaremos desapercibidos (de nuestros jefes).

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Por más que queramos ir de “guays” y tratar de parecer transgresores ¿por qué diablos le ponemos palabritas cools a nuestras profesiones? ¡Qué somos Community Managers, hombre! Monos detrás de un teclado con aspiraciones de tuitstars. Que por hacer un meme no somos diseñadores ni por hacer una lista de Spotify seremos el próximo David Guetta. Como mucho aspiramos a ser Social Media Strategist ¿? en donde al menos planteamos una estrategia de una marca y no nos limitamos a postear memes o GIF’s como si no hubiese mañana. ¿Entonces de dónde la manía de calificar nuestros puestos de trabajo como si se tratase de la última cerveza fría del desierto?

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También en otra publicación reconocida ha salido el término “muppie” combinación de yuppie con millenial que se define como “Una generación, que tiene entre 22 y 35 años, que pasa una hora al día buceando en internet, treinta minutos realizando compras online y cuarenta minutos confeccionado el menú del día siguiente“, una chorrada vamos. Atrás ha quedado el hipster, el runner, el lumbersexual y toda la cantidad de etiquetas que nos han vendido como sociedad que encima lo tenemos que soportar en las ofertas de trabajo.

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Tan absurdo como la cuenta de Twitter de Toni Cantó o autodenominarse “influencer“, “gurú” o balón de oro de los Medios Sociales, un Social Media Sherpa, Social Media Jedi, Social Media Rockstar o Social Media Ninja son absurdas etiquetas para inflar en cuanto a nombre una posición. Pero ¿y si las empresas inflaran los salarios en vez de los nombres de los cargos? Vivimos en un mundo absurdo, una cuenta en Twitter como la de Guillermo Zapata es más peligrosa que una cuenta en Suiza, los miles de desahucios, la destrucción de la sanidad pública o los casos de corrupción de nuestro país. En conclusión, ¿para qué queremos ser un Social Media Ninja si al final vamos a seguir cobrando como un soldado raso?

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Author: Sebastián Rosas