De como tu smarthphone puede convertirse en un poderoso aliado de la justicia

Dentro del sector en que me muevo (el llamado “Tercer Sector”, el de las ONG y los movimientos sociales), suele darse dos tipos de reacciones ante los medios sociales:

a. Amor total, entrega ciega: “Me abro todos los perfiles en todos los medios, ay dios mío que emoción, ya veré luego para qué sirven, voy a conseguir mucha incidencia y muchos donativos que lo veo”

I love you! Love me!

b. Reticencia absoluta, tecnofobia indescriptible “yo tengo que controlar mi imagen, a ver qué va a decir nuestros simpatizantes ¿Y si nos critican? Eso ocupa mucho tiempo.  Ufff es cosa de frikis superfluos y aquí trabajamos cosas serias como salvar el mundo y tal”

Really, you want to go there?

Y aunque es cierto que el discurso va cambiando, que las cosas se hacen cada vez con más “cabeza”, aún siguen existiendo esos extremos que, sinceramente, ya parecen ejemplares del siglo pasado.

La realidad es que los medios sociales han potenciado a mejor, el trabajo de las organizaciones sociales, y ese “a mejor” no es producto de tener presencia en todos lados así “a lo loco”, sino de haber vivido el inetivable momento de pararse a preguntarse ¿Para qué sirve todo esto? ¿Qué quiero conseguir con esto? Una vez formuladas esas primeras preguntas, no hay vuelta atrás.

Si ya nos centramos en el trabajo en defensa de los derechos humanos, los medios sociales son un arma de doble filo con la que hay que tratar con mucho cuidado y ¿por qué no? con mucho mimo.

Por un lado, tenemos esos casos en que personas que arriesgan su vida por los derechos propios y de su comunidad, y de cómo, el uso de los medios sociales como herramientas para su trabajo de incidencia y presión, puede ser peligroso. Famoso es el caso de Shi Tao Shi Tai, por ejemplo, cuyos datos fueron cedidos al gobierno de China por Yahoo, o de esas leyes que algunos países tienen o quieren promulgar para acallar la libertad de expresión, excusándose en salvaguardar la seguridad nacional  (¡!) Y por otro, tenemos estupendas iniciativas que usan esos mismos medios sociales y que ayudan a personas expertas y a ciudadanos y ciudadanas comunes como tú y como yo, a ser parte de esa presión hacia algunas empresas y gobiernos, críticas y denuncias que muchas veces y lamentablemente, se han ganado a pulso.

De las muchas iniciativas que existen y que dan un soporte innegable al trabajo que se hace desde el Tercer Sector, me gustaría compartir dos que tienen que ver con el uso de vídeos. Porque hoy en día casi todo el mundo disponemos smatphones y dispositivos similares, tenemos al alcance de la mano documentar cosas bonitas, pero también, eventos y situaciones que van contra la justicia. Seguramente, más de una persona que ahora mismp esté leyendo este post, habrá grabado algún fragmento de alguna situación poco “normal” en manifestaciones, por ejemplo, y luego la ha compartido en sus medios sociales. A lo mejor incluso, la ha enviado a alguna organización para que la use como prueba. Pues bien, hay maneras de hacer y aportar este tipo de valiosa información que realmente sirvan a la hora de hacer una denuncia más masiva y formal. Veamos:

– Witness.org  “See it. Film it. Change it”

Organización que apoya y forma a colectivos, ciudadanas y ciudadanos a hacer vídeos que hablen de violaciones de derechos humanos de manera más segura y efectiva.

Además de contar con campañas propias, disponen de recursos al alcance de la mano de cualquier persona interesada  e incluso, organizan sesiones formativas  (si te interesa, solicita información en la web)

– Citizen Evidence Lab  “Turning Citizen Media Into Citizen Evidence: Authentication Techniques For Human Rights Researchers” :

Podéis ver un vídeo en el encabezado que os ilustrará sobre Citizen. Y es que si trabajas o colaboras en investigaciones de violaciones de derechos humanos, seguramente en tu correo y perfiles en medios sociales recibirás mensajes de gente que documenta situaciones que bien pueden ser injustas, adjuntando un vídeo que lo “prueba”.

De cerca me toca ver que quienes hacen investigación a veces la cantidad de material que llega a sus inbox es tal, que se ven sobrepasadas y cuesta discernir ya no solo si el video es real o no, sino, si puede servir como documento efectivo y fiable a la hora de soportar un posterior trabajo de lobby y denuncia.

Para quienes recogen datos e investigan, Citizen Evidence Lab ha elaborado una guía en la que paso a paso, la persona interesada puede verificar vídeos enviados por ciudadanos y ciudadanas.

Puedes hacer ésta prueba (te tomará unos 45/60 minutos. O al menos fue lo que yo me demoré ;) ) para comprobar que la verificación pasa por entrar en detalles en los que normalmente no nos fijamos. Y eso puede marcar la diferencia.

Para usar la herramienta desde ya ve a éste enlace.  

 

Todo esto para demostrar que los seres humanos seguimos siendo capaces de hacer bien las cosas, para el bien de los demás. Los medios sociales son efectivos y nos pueden ayudar a obtener resultados positivos para con la paz y la justicia, siempre y cuando así lo queramos. No lo olvides.

Author: Neyda Romero

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